sábado, 27 de diciembre de 2014

A LA HORA DE BRINDAR... CUIDADO CON LAS COPAS DE MÁS

Pareciera que los festejos de fin
de año, implican necesariamente
un excesivo consumo de bebidas alcohólicas...


                                                                               


          Más allá de la óptica más permisiva o más estricta con que se lo observe, lo cierto es que las fiestas de Fin de Año y el consumo de bebidas alcohólicas han tenido desde siempre una estrecha ligazón.
          Esta tendencia no sólo está cerca de revertirse sino que, por el contrario, no ofrece signos de cambios, por lo que las reuniones familiares o de amigos que proliferan en diciembre constituyen una ocasión propicia para ingerir más alcohol que lo habitual.
          Aunque esté socialmente admitido, no debe olvidarse que el alcohol es un tóxico, por lo que cuando se lo ingiere, genera efectos nocivos de mayor o menor gravedad, según quién y cuánto beba. Para evitar grandes perjuicios, no es conveniente ingerir bebidas alcohólicas, incluidas las de baja graduación, con el estómago vacío. Cuanto más lleno esté el órgano vital del aparato digestivo, más tardará el alcohol en llegar a la sangre.
          Tampoco debe dejarse de lado que el alcohol interactúa con algunos medicamentos, como por ejemplo: sedantes, neurolépticos o tranquilizantes, por lo que la mezcla de ambas sustancias potencia el efecto, tornando sumamente peligrosa esa combinación. Sin olvidar que si se toma en exceso, el alcohol puede amargar la fiesta al que bebe y a los que lo acompañan, a la hora de ingerir hay que hacerlo en pequeñas cantidades y siempre acompañando la comida.



Fuente: Revista Familia Cooperativa.
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